Liliana Poveda. Editora. Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH)
Chihuahua, Chih., lunes 16 de febrero de 2026
La Red Nacional Altexto se ha constituido –cada vez más– en un puente fundamental y solidario que ha permitido fortalecer los vínculos entre las unidades de publicaciones de las instituciones de educación superior, pero también al interior de las propias instituciones. La pertenencia a la Red es ya un factor identitario que ancla el cariz de los servicios editoriales de cada institución con su origen en la difusión de la investigación académica y con la capacidad de hacer a esta última más visible, y de afianzar, por supuesto, su pertinencia. Formar parte de la Red ha dado un sentido de pertenencia a quienes comparten la dedicada labor de la edición en cada casa de estudios. Algunas editoriales universitarias cuentan con una historia y una trayectoria de sobrado reconocimiento en el concierto latinoamericano y mundial. Otras, entre tanto, son más modestas en sus producciones y alcances, sin demeritar el quehacer que se realiza. En lo grande y en lo pequeño, la diversidad y el enriquecimiento tienen espacio bajo el paraguas generoso de esta Red Nacional.
Ahora bien, cada editorial universitaria, en sus esfuerzos, desde sus debates y sus combates, suma y encuentra eco entre sus colegas, unas y otras abriéndose hacia la comprensión de las nuevas tecnologías, el uso responsable de herramientas como la inteligencia artificial, el mantenimiento clave de la revisión por pares, y el resguardo de la integridad y calidad académicas, con claridad ética y avances en la profesionalización del oficio.
Una de las maneras como se han ido afianzando los quehaceres ha sido la búsqueda de la colaboración entre instituciones de educación superior para la publicación conjunta de investigaciones o la promoción de foros de consulta, debate y diálogo. Esto ha llegado a ser una estrategia para ampliar la divulgación, animar a los grupos de investigación en las unidades académicas de las universidades y alentar la participación e intercomunicación de múltiples disciplinas que miran desde renovados lugares la conversación científica, y desde allí toman contacto con públicos y tópicos de discusión.
La coedición ha hecho más fuerte la relación de autoras y autores con sus centros de investigación en cada universidad, a la vez que ha permitido ampliar el rango de difusión (y sus posibilidades de distribución) y ha promovido nuevos vínculos entre sellos editoriales académicos. Algunas coediciones han surgido ya sobre ediciones en proceso o en un grado importante de avance, de manera que uno u otro rol de coedición ha sido muy específico en cuanto al apoyo para la impresión de libros, mediando, claro, la valoración del comité editorial respectivo. Pero algunos proyectos han nacido como auténticos semilleros de colaboración entre equipos de investigación entre instituciones, ya sea desde las personas académicas en diferentes universidades, o bien –y esto es un punto clave– a partir de propuestas de edición de las mismas unidades de publicaciones de cada entidad; aumentar el volumen de los proyectos de coedición de este tipo podría ser uno de los derroteros de Altexto en este año. Además, esta forma de interacción puede ser del interés de los equipos de trabajo de edición para aportar madurez a la Red y continuar consolidando la pertinencia del quehacer editorial desde nuestros centros de trabajo.
Una vez más, gracias a la Red Nacional Altexto por inspirar diversas formas de hacer que los libros lleguen a todas las manos y tengan eco en todas las voces.